vive, sueña, ama, exprésate, haz valer tu palabra...no tengas miedo a imaginar...

domingo, 2 de junio de 2013

Muy bien, mis queridos lectores aquí les traigo una caliente  historia corta que surgió en un arrebato de mi musa -también le afecta el calor-, el tema?? bueno ya lo verán! espero lo disfruten y no se olviden de comentar! y sobre todo...
Hay que prepararse, uno nunca sabe lo que puede ocurrir en el verano...

Calor…calor…calor…
Era en lo único que podía pensar mientras el ventilador exhalaba sus tristes intentos de refrescarme. Estábamos en pleno verano y esta era la ciudad más caliente del estado, no sé si era mala suerte o qué pero mi recamara era el único lugar en el jodido apartamento sin aire acondicionado. Desde que me había mudado aquí hace unas semanas había estado sobreviviendo con el ventilador.
El tío ben prometió que lo arreglaría pero… ¿Cuándo?
Las clases comenzaban hasta dentro de dos semanas así que no tenía nada que hacer y tampoco conocía a nadie. Hoy era el domingo familiar típico en casa de mis tíos, yo no quería incomodar así que mejor me quede, inventando la pobre excusa de lavar la ropa.
Justo cuando me disponía a ir a la ducha el timbre sonó, creí que el tiempo de helado para las gemelas seria más largo, bueno, hacia bastante calor fuera.
Un momento, tío ben y tía Sara tienen sus llaves…
El timbre sonó más insistente esta vez, o eso me pareció. Fui corriendo hacia la puerta, la abrí con un poco de renuencia, después de todo ni a los vecinos conocía.
Y allí estaba, frente a mí el tipo más caliente que había visto, oh y había visto un montón  no me mal interpreten, solo desde la distancia.
Ahhhh por si no lo habían notado, soy gay, sip, lo soy desde que puedo recordar, cuando mis padres se enteraron yo tenía 15 años, no armaron mucho alboroto, aunque secretamente pensaran que no querían un hijo gay, lastima fui el único hijo…
El chico se aclaro la garganta llamando mi atención, sentí que hasta las puntas de los dedos de los pies se pusieron rojos, me sentía como tomate, claro me había pillado recorriendo cada centímetro de su cuerpo.
Hombros y brazos anchos y musculosos cubiertos solo por una camisa de resaque, bronceado natural, piernas largas y torneadas, incluso la tela de sus vaqueros delineaba a la perfección sus musculosos muslos, ¿su cara?, un tributo a algún dios pagano, mandíbula cuadrada con solo una sombra de barba, nariz recta pómulos altos y ojos de un sorprendente color azul más intenso del que había visto en alguna persona.
No me perdí el movimiento de sus labios cuando hablo, aunque mi cerebro tardo un poco más en procesar aquella información.
-          Perdona?
-          Tú eres Alex?
-          Eh, si soy yo, y tu eres?...
-          Oh claro, soy Josh –extendió su mano hacia mi- tu tío ben llamo ayer por la tarde, dijo que me necesitarías –y con esas palabras me perdí, podía pensar en varias cosas que necesitaría de él, como sea, siguió hablando- trabajo con mi padre en el verano, estoy aquí para arreglar el aire de tu habitación –me mostró una pequeña tarjeta de presentación al tiempo que decía eso-.
Reparaciones Flash, me reí.
-          Flash? –le pregunte, el pareció sonrojarse un poco-.
-          Bueno sí, yo escogí el nombre, somos rápidos –me regalo una sonrisa que podría haber iluminado hasta la cueva más oscura-  Hmm  ¿puedes mostrarme donde debo trabajar?
-          Eh? Oh, claro, sígueme –cerré la puerta y lo lleve a mi habitación, gracias a dios el lugar estaba limpio- aquí es.
-          Wow, entiendo que lo necesites, el aire de fuera no llega hasta aquí, amigo esto es un horno.
Asentí dándole la razón, y con esas palabras se dispuso a trabajar, movió dios sabe que cosas en una pequeña puertecilla en la pared, donde debía estar instalado el aire acondicionado, yo me instale en la cama observándolo trabajar.
Cada vez que sus manos manipulaban alguna llave, o se agachaba a recoger algo mis ojos seguían como un halcón a su presa sus movimientos, los movimientos de sus músculos, podía haber seguido con mi inspección de no ser porque de pronto tenía una incómoda erección y debía ocultarla.
Trate de moverme sin hacer ruido cuando decidió que era buen momento para hablar.
-          Hey, esta cosa, tiene mucho sin funcionar eh? Como has sobrevivido tanto tiempo sin el aire?
-          Eh…a bueno lo que pasa es que me mude hace poco aquí, tenia este viejo ventilador conmigo- crucé un poco las piernas, mala idea, AUCH!- ehh…puede arreglarse?
-          Si, terminaré pronto, no hay problema, así que…porque te mudaste?
-          La universidad, comienzo este semestre- dios mi voz sonaba rara incluso a mis propios oídos- así que aquí estoy.
-          Genial, mira que esto ya ha quedado- me entrego un pequeño control remoto- veras, le instale un dispositivo para que funcione con el mando a distancia, es un poco viejo así que no lo tenía, tienes los honores, es el pequeño botón rojo.
-          B-bien-dios estaba muy cerca. Hice lo que me pidió y una deliciosa y refrescante ráfaga de aire fresco comenzó a fluir por toda la habitación- genial, muchas gracias.
-          Un placer, ya no necesitas esto- se giro y apago el ventilador dejándome justo frente a mis ojos su delicioso…
-          Te gusta lo que ves?
Oh, se giro al tiempo que apartaba bruscamente la vista, necesitaba decirle algo, sobre todo porque tenía en sus ojos una mirada divertida, conocedora y…ardiente?
Pero en lo único que podía pensar era en mi creciente y dolora erección que lo necesitaba a él.
-          Yo eh…
-          Lo sé, causo esa reacción en la gente- me guiño un ojo- déjame ayudarte con ella vale?
De que hablaba? Pero claro que el sabía lo que necesitaba. Alivio.
Me tomo la mano y tiro de mí hasta ponerme de pie, así yo no le llegaba ni a la barbilla, pero él se las arreglo para poner sus labios a la altura de los míos, tomando mi boca en un caliente y arrasador beso que hizo que se curvaran los dedos de los pies. Y maldito si el sabia besar.
Una mano sostenía mi nuca y la otra vago por mi columna asentándose en mi trasero masajeando y pellizcando aquí y allá hasta que estaba gimiendo descaradamente en su boca. Se aparto de mis labios y trazo un camino húmedo hasta mi cuello, chupando y mordisqueando todo a su paso. Yo me retorcía en su abrazo.
Con un ágil moviente se deshizo de mi camisa por encima de la cabeza, siguió chupando mis pezones hasta que se pusieron duros y sensibles al tacto.
-          Por favor- le rogué, por dios apenas conocía al tipo!!- yo eh…mmmm
-          No te preocupes no te haré nada que no quieras…primera experiencia?
Ni siquiera pude responder a eso, todo mi rostro se puso de color escarlata y solo asentí, el me miro un momento y siguió con la tortura a mi cuello.
Sus manos me despojaron de los shorts que llevaba hasta solo quedar en ropa interior. Una gran mancha húmeda se extendía por toda la parte frontal de este. Gemí cuando una diabólica sonrisa se extendió por su cara, se agacho y paso su lengua por encima de mi pene aun resguardado por la fina capa de tela.
Yo rogaba y sentí que las rodillas me fallaban. Tal vez lo percibió porque me acostó en la cama bajando en un solo movimiento los bóxers.
-          No te preocupes hermoso, confía en mí, va a gustarte.
Antes de que pudiera replicar me tomo entero en su boca, yo no era pequeño ni muy exagerado pero él no tuvo problemas con ello, sentí que una mano se posaba más abajo y comenzaba un lento masaje provocándome. Succionaba fuerte y rápido pasando su lengua por encima de la cabeza. Algo allí me hizo gemir más fuerte y el pareció redoblar sus esfuerzos.
Mis caderas se levantaban de la cama, queriéndose enterrar aun más profundo en aquella talentosa boca, demasiado pronto empecé a sentir un cosquilleo en la base de la columna y por debajo de estomago, de pronto el orgasmo más fuerte y maravilloso me recorrió el cuerpo haciéndome temblar y desplomarme laxo y sin fuerzas sobre el colchón.
Josh seguía chupando y limpiando, caí en la cuenta que se trago todo, parecía el que estado constante con él era un sonrojo y excitación profundos.
Me soltó con un audible pop y se alzo sobre mi cuerpo, el completamente vestido.
-          Hola- me susurro al oído antes de tomar de nuevo mis labios, sabia diferente, en ese momento me di cuenta que me estaba probando a mí mismo, me pareció un acto tan…intimo-.
-          Hola – dije sin aliento a causa del beso- eso fue..eh…increíble yo eh…
-          No te preocupes no hay necesidad de decir nada, yo quería- otro guiño, parecía que le gustaba hacerlos bastante- ehh…sabes deberías vestirte –descarado, quien fue quien me desvistió en primer lugar?-.
Hice lo que me pedía aun, obviamente sonrojado, cuando me abotonaba el corto pantalón escuche la puerta principal abrirse y después mi tío ben que me llamaba.
-          Hey tío, estoy aquí, e-el aire funciona, gracias- sentí que me temblaban las manos, a mi lado Josh parecía igual o más fresco que el aire a mi alrededor-.
-          No hay problema hijo, hacía falta, gracias Josh, dile a tu padre que me envié la factura- y esta era su despedida-
-          Claro señor, un placer. Con permiso.
Así sin más salió de la casa dejándome hecho un lío y temblando aun con los remanentes de mi potente orgasmo.  Le di las gracias nuevamente a mis tíos y huí a la habitación. Esa noche no pude dormir.
Ni esa ni ninguna. Josh tomo de mi primer beso, y me hizo la primera mamada que pudiera conseguir en la vida, y se fue sin más, no era justo. Recordé la tarjeta que me entrego, la busque con desesperación. No la encontré.
Pasaron las dos semanas pensando en Josh cuando tía Sara me recordó que al día siguiente seria mi primer día de escuela, necesitaba descansar y sacar de mi mente a Josh, después de todo no es como si él me recordara, probablemente yo era uno más.
Con esa resolución me fui a dormir, un fracaso. Con cada brisa fresca que el aparato enviaba por la habitación recordaba su toque.
Desperté cansado y frustrado a la mañana siguiente, por más veces que me masturbaba en la ducha no era suficiente, debía olvidarme de todo.
El día paso sin ninguna novedad, no hice amigos, cosa que no era extraña ya que no era una persona sociable, razón por la que a los 18 no había salido con nadie y un desconocido me había robado mi primer beso.
Con pensamientos sombríos y el sudor corriendo por mis sienes me dirigí al estacionamiento del campus a buscar el coche que mis padre me habían regalado, un Volkswagen beetle descapotable rojo, muy gay?? A mí me encantaba. Mientras trataba de abrir la puerta sentí una reparación en la nuca y después su voz.
-          Hola tu.
Me gire tan rápido que mi cuello pudo haberse partido, y allí estaba, el protagonista de mis sueños húmedos las pasadas dos semanas. Me sonrió y sentí que le correspondía con una sonrisa.
-          Hola, no esperaba verte aquí…-después de todo que hacia el aquí?-.
-          Bueno, resulta que también soy universitario solo que un año mayor que tu, como dije ayudo en el verano a papa, escucha yo te vi esta mañana y bueno…no tenias mi tarjeta?
Quería que lo llamara!!, después de todo no me había olvidado.
-          Yo eh…la perdí- admití en un susurro- lo lamento no sé donde la puse- y de nuevo el sonrojo- trate de buscarla pero si le preguntaba a mis tíos…
-          Entiendo, no hay problema, después de todo es donde vives- se rió y me pareció el sonido más hermoso que hubiera escuchado, sip, también son un romántico empedernido y un cursi sentimental sin remedio- porque no vamos a comer y me das tu numero? De esta manera podría llamarte.
-          Claro- acepte con entusiasmo-.
Nos fuimos en mi coche ya que el caminaba…el semestre no podía comenzar mejor. Me había equivocado, no se había olvidado de mi. Sonreí con ganas. Comimos charlamos, intercambiamos teléfonos, quedamos para otra cita y nos besamos, y tal vez, después de todo el calor que siento no sea todo culpa del verano…
Fin.

4 comentarios:

  1. Wooooooowww muy bonito tu blog, gracias por la historia me ha gustado, espero sigas publicando tus trabajos. Suerte!!!

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  2. Me acabo de leer tu cortito y me gustó mucho y concuerdo con que el calor a veces hace sus propias jugadas jejejeje... Muy lindo

    Recibe un saludito muy afectuoso

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  3. gracias por compartir tan hermosa historia a decir verdad el calor atonta un poco y nos hace imaginarnos cosas q no son verdad que tontería pero así es bueno lo dicho gracias por tu esfuerzo a y no me olvido lindo blogs

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